domingo, 30 de agosto de 2009

Preguntas y respuestas


Finalmente he cedido a la tentación de crear un blog. Decidí aplicar aquella máxima de Oscar Wilde que dice “más vale ceder a una tentación que enfermar de deseo”. Evidentemente dicho escritor concibió esas palabras en un contexto distinto (y dados sus particulares “gustos” prefiero no imaginarme a qué se refería). De seguro más de uno se ha de estar preguntando al leer este texto por qué repentinamente me ha dado por convertirme en un blogger más. La mejor respuesta es sin duda porque quiero. Eso debería bastar para el amable lector y para este no tan amable ¿escritor? Y, sin embargo, la pregunta no deja de rondarme la cabeza: ¿Por qué hago esto? Maldita manía de detective de cuestionarlo todo. Aún a mí mismo.

Bien, veamos que puedo responder a esa pregunta.

Quizá sea esa necesidad básica de todo ser humano de comunicarse con otro. De expresar un sentir y esperar que en medio de la soledad acompañada que todos experimentamos haya otra persona (una sola aunque sea) que pueda entendernos o siquiera que lo intente, y no sólo nos dedique una atención indiferente como la que presta un político en campaña a sus votantes.

Tal vez sólo sea que necesito alimentar mi ego mostrándole al mundo lo chingón que escribo. Enseñar al mundo entero mi narrativa tan mágica como un prestidigitador de feria que saca un conejo de un sombrero.

A lo mejor es porque cuando tecleo las palabras que vienen de mi cabeza es el único momento en que puedo ser yo mismo. Donde fluye, palabra tras palabra, línea tras línea, esa persona que habita bajo nuestro artificioso traje que llamamos personalidad y que es lo más cercano a un ser humano que vamos a conocer en nuestra vida.

No sé, puede que sea por alguna de las razones que he mencionado ya, o incluso por todas ellas, o simplemente... porque quiero.

Quién sabe. A final de cuentas, sea cuál sea la respuesta carece de importancia, como casi todas las respuestas en esta vida. La pregunta que queda por hacer es ¿cuánto duraré escribiendo aquí antes de abandonarlo como tantas otras cosas que dejé luego de que me aburrieron? Los apostadores de Las Vegas apuestan por un mes. Yo prefiero ser optimista y darme un trimestre al menos. ¿Ustedes por cuánto apuestan?

Luis Héctor Arreola