martes, 8 de enero de 2013

12 Films Noir que deben verse antes de morir




Bueno, el mundo no se acabó en diciembre como Hollywood (y no los mayas) había predicho. Por lo tanto aquí traigo una lista con un puñado de películas de cine negro o film noir que deberían de ver antes del próximo fin del mundo. Como sucede siempre con este tipo de enumeraciones, “ni están todos los que son ni son todos los que están”, pero no se sentirán defraudados al mirar algunas (o todas) estas películas.



 
El halcón maltés (The Maltese Falcon, John Houston, 1941) 



Basado en la novela homónima de Dashiell Hammett, es considerado por muchos como el primer film noir de la historia del cine (aunque ya había tenido un par más de adaptaciones anteriores), esta película ya contiene todos los elementos temáticos que se asocian al género: el detective duro y cínico, la mujer fatal, la ambientación sórdida, la fotografía poblada de claroscuros heredada del cine impresionista alemán. Quizá lo más destacado de la cinta es la presencia de Humphrey Bogart, cuya interpretación creo el arquetipo del detective cinematográfico. 








El sueño eterno (The big sleep, Howard Hawks, 1947)



Con este filme Humphrey Bogart volvería a la interpretación de otro detective duro, el inolvidable Philip Marlowe (sin duda el personaje más emblemático de la novela negra) y nuevamente dejaría una marca imborrable en la historia del cine. Hasta el momento es la mejor adaptación de alguna novela de Raymond Chandler (el mismo quedó muy satisfecho con ella), con todo y una historia de amor que no existía en la obra original. Pero nuevamente es la interpretación de Bogart lo mejor de la película, pues su actuación logra trasmitir la personalidad caústica, cínica y (paradójicamente) romántica de Marlowe. Como dije, inolvidable. 









Casta de malditos (The Killing, Stanley Kubrick, 1956)



Seguro pensaban que el bueno de Kubrick sólo le hacía al cine de romanos (Spartacus), la ciencia ficción (Clockwork orange ó 2001: A Space Odessy), y de terror (The Shining). Pues no, en sus inicios también le entró al cine negro. Primero con una película de calidad más bien cuestionable llamada Killer’s Kiss (1955), con la que llamó la atención de un productor de la NBC que financió su siguiente película: The Killing. El guión es obra del propio Kubrick apoyado en los diálogos por el mismísimo Jim Thompson, un grande de la novela negra. Es una película de atracos cuya característica más llamativa es su narración fragmentada (sí, muchachos, de aquí lo aprendió Tarantino). Como dato curioso, fue de esta película que Christopher Nolan tomó la idea de que el Joker y sus compinches usaran máscara de payasos para el atraco al banco, en la secuencia inicial de The Dark Knight









El infierno del odio (Tengoku to jigoku, Akira Kurosawa, 1963)



Más bien conocido por sus películas de samuráis con fuerte influencia de los westerns de John Ford, Kurosawa incursionó en el otro género netamente americano. El argumento trata sobre un rico empresario llamado Kingo Gondo (Toshiro Mifune), cuyo hijo aparentemente es víctima de un secuestro, y de los esfuerzos de la policía para rescatarlo. Es un police procedural (nada raro, pues el director se basó en la novela El secuestro del Rey de Ed McBain) pero mezclado con temas muy japoneses (el honor) y una feroz mirada crítica al Japón de los 60’s. Como dato curioso, fue la primera película en blanco y negro que incluye un detalle en color. 









El blanco móvil (Harper, Jack Smight, 1966)



Basada en la novela homónima de Ross McDonald, nos encontramos a Lew Harper (Archer en la novela), un investigador privado de poca monta que es contratado por una mujer rica para que encuentre a su marido que ha desparecido. Como es común en este tipo de filmes, los giros inesperados, golpes, balazos y mujeres fatales están a la orden del día. Quizá lo que choca un poco es Paul Newman quién era demasiado apuesto para interpretar a un tipo promedio como lo es el Archer de la novela. Fuera de eso, no hay queja. 









El investigador (The Detective, Gordon Douglas, 1968)



Debo decir que me intrigaba mucho esta película antes de verla. No me imaginaba al sonriente Frank Sinatra en una película de estas características. Pero su interpretación del detective Joe Leland deja sencillamente sin aliento. Es un personaje tremendamente humano, envuelto en una tormentosa relación amorosa, en un complicado empleo, en una época complicada. Trata sin empacho temas tabú en el Hollywood de la época, tales como la homosexualidad, la discriminación y la corrupción. Es una mirada crítica y muy pesimista de las instituciones norteamericanas, en la que el director no deja títere con cabeza. Como dato curioso, la novela homónima en la que fue basada tiene una segunda parte que al llegar a las manos de los productores hollywoodenses terminó convirtiéndose en Duro de Matar.









Barrio chino (Chinatown, Roman Polamski, 1974)



Chinatown es una de esas películas revisionistas (hoy diríamos revival) muy propias de cine norteamericano de los 70’s. Un homenaje al film noir que floreció en los cuarenta pero con modernas (para la época) técnicas cinematográficas. Quizá en lo que más se aleja del tipo de cine que homenajea es su iluminación. Es un film noir sorprendentemente luminoso que contrasta con su oscurísimo argumento, cargado de ese pesimismo tan “posmo” de aquella década. 









El hombre de Chinatown (Hammett, Win Wenders, 1982)



En esta historia el protagonista es un duro detective a la vieja usanza que, al mismo tiempo, es un escritor que creó la novela negra. Así es, ¡el protagonista es el mismísimo Dashiell Hammett! Ubicada en el San Francisco de los 20’s, Hammett ha dejado atrás sus días como sabueso de Pinkerton y sobrevive como escritor de pulp fictions para la revista Black Mask. Uno de esos días de resaca es visitado por un viejo conocido, el detective privado Jimmy Ryan, mentor de Hammett y quien presumiblemente sirvió de modelo para su Agente de la Continental, apelando a las viejas deudas para que Hammett le ayude en una investigación. Así se ve envuelto en una oscura trama en el barrio chino. Una gozada para todo fan de Hammett por las múltiples referencias a sus obras.






De paseo por la muerte (Miller’s Crossing, Joel Cohen, 1990)



En mi humilde opinión, la mejor película de los hermanos Cohen. El guión es una mezcla de las novelas Cosecha Roja y La llave de cristal de Dashiell Hammett. Leo (Albert Finney) es un mafioso irlandés que controla el crimen (y al gobierno) en una ciudad no especificada, obstinado en proteger al hermano de Verna (Marcia Gay Harden), su amante, de otro mafioso menor, Johnny Caspar (Jon Polito), al que ha estafado en las apuestas ilegales en peleas de boxeo. Lo que inicia una guerra de bandas en la ciudad y que Tom Reagan (Gabriel Byrne) será el único capaz de detener haciendo uso de su gran capacidad de manipulación, para salvar a su amigo Leo, no obstante que también él es amante de Verna. Es una gran historia de amor, traición, venganza y, sobretodo, amistad. 









Tiempos violentos (Pulp Fiction, Quentin Tarantino, 1994)



Es difícil decir algo nuevo sobre esta película, sin duda alguna la mejor de su director y la más representativa de su cine. Unos diálogos geniales, una banda sonora espectacular y la acertada concatenación de múltiples influencias cinematográficas (Kubrick, Sergio Leone, Martin Scorsese), multitud de referencias a la cultura pop (desde el mismo título de la película) dan como resultado una cinta delirante, absurda, asombrosa, que marcó pautas sobre cómo hacer cine de ahí en adelante. 









Los Ángeles al desnudo (L.A. Confidential, Curtis Hanson, 1997)



Esta es una película violenta, visceral, como lo es la novela de James Ellroy en la que está basada. Jack Vincennes (Kevin Spacey), Wendell "Bud" White (Russell Crowe), Edmund Jennings "Ed" Exley (Guy Pierce), son tres detectives de la policía de Los Ángeles que se ven inmersos en una oscura historia de corrupción, sexo y asesinatos como sólo buen el cine negro puede darnos. 









No habrá paz para los malvados (Enrique Urbizu, 2011)



Que yo sepa, España no tiene una gran tradición de cine negro. Por eso resulta tan sorprendente una película como esta, que no pide nada a los grandes clásicos del género. Su protagonista, Santos Trinidad (José Coronado), es un inspector de policía alcohólico, corrupto, que en una noche de copas asesina a tres personas en un bar de mala muerte. Tratando de cubrir las huellas de su crimen involuntariamente se ve involucrado en una peligrosa conspiración de terrorismo islámico. Paralelamente, la juez Chacón (Helena Miguel) emprende la investigación del triple homicidio y que arroja como resultado las enormes deficiencias en los aparatos de seguridad de España. Como extra, asistimos a esas fascinantes noches madrileñas a las que somos guiados por la cámara de Urbizu.