jueves, 6 de febrero de 2014

Top 10 de detectives mexicanos de ficción (Remastered)






La novela negra en México es como un prófugo huyendo de la policía: todo mundo parece haber oído hablar de ella, pero nadie sabe con exactitud cómo es y donde encontrarla. Recientemente se ha dado una especie de boom del género, con el surgimiento de varios autores nuevos y colecciones especializadas en algunas editoriales independientes, lo cual genera la impresión de que dicha literatura es un fenómeno reciente, cuando en realidad existe desde los años cuarenta, más o menos, sólo que siempre ha sido menospreciada por la crítica y en consecuencia desconocida por el público. Es por ello que me decidí a hacer esta entrada para mencionar a diez de los más notables detectives de ficción de las letras nacionales. Como siempre ocurre en este tipo de listas no están todos los que son, ni son todos los que están, pero sirve para que los neófitos en el tema tengan alguna referencia.


Entonces comenzamos con…


10. Armando H. Zozaya (María Elvira Bermúdez).

De oficio periodista, Zozaya es un detective a la vieja usanza, de los tiempos en que lo importante era el cerebro antes que los puños o el revólver. Como Sherlock Holmes, Hércules Poirot, o Perry Mason, siente una afición casi patológica por el arte de la deducción. Un caso extraño dentro de la narrativa policiaca nacional más propensa a los tipos rudos del hard-boiled al estilo Hammett o Chandler. Por tal motivo hoy en día parece casi olvidado por la crítica y los aficionados cuando se habla del género en México a pesar de la gran calidad literaria de los relatos donde aparece. Actualmente sólo se consiguen sus libros en librerías de viejo, pero bien vale la pena si te gusta el estilo clásico.

Aparece en: Diferente razones tiene la muerte (1953), Detente sombra (1984) y Muerte a la zaga (1985). 




9. Ifigenio Clausel (Rafael Ramírez Heredia).

“If”, como lo conocen sus amigos es un detective privado que vive en la calle Aguayo en Coyoacán, en la ciudad de México. Es un tipo cínico, mujeriego y con una afición por el alcohol que raya en el alcoholismo y que practica con singular alegría asistiendo a La Guadalupana, su cantina predilecta. Sus opiniones sobre las féminas y los homosexuales seguramente escandalizarían a las mentes progre de nuestros días, pero es un tipo leal que no se detiene ante nada con tal de obtener la verdad. Para ello se vale a partes iguales su don de gentes y su habilidad para repartir trancazos. A pesar de que su autor, Rafael Ramírez Heredia, es un escritor muy reconocido sus novelas llevan largo rato descatalogadas y son prácticamente inencontrables, pero igual valen la pena el intento. 

Aparece en: Trampa de metal (1979), Muerte en la carretera (1985) y Al calor de Campeche (1992).


8. Andrea Mijangos (Bernardo Fernández, Bef).

Esta peculiar detective (uno de los pocos personajes femeninos del género en México) aparece por primera vez como agente de la policía judicial del Distrito Federal en la novela Hielo negro pero al final de ésta renuncia a dicha corporación y se convierte en detective privada en Cuello blanco. Mijangos es de complexión robusta, de carácter rudo al exterior pero sentimental al interior; tiene un profundo sentido de la justicia y es algo obsesiva (luego de que asesinan a su amante mueve mar y tierra para capturar al responsable aunque eso pueda costarle la chamba y la vida). Es otro caso especial, pues su creador Bernardo Fernández no opta por el realismo sórdido típico de este tipo de literatura y a cambio ofrece una estética Pop más propia de un cómic mezclado con un humor negro “a la mexicana”, con sus pros y sus contras. La crítica le ha dado con todo por su propuesta claramente comercial, pero es tan inusual que resulta suficientemente estimulante como para darle una oportunidad. 

Aparece en: Hielo negro (2011), Cuello blanco (2013) y Azul cobalto (2017). 



7. Malasuerte, alias Tomás Peralta (Hilario Peña).

Malasuerte forma parte de la nueva generación de detectives que ha irrumpido con fuerza en el género negro nacional. Originario de un pequeño pueblo de la sierra de Sinaloa, se ve obligado a huir luego de un enfrentamiento con un narcotraficante local y termina su odisea en Tijuana, lugar donde inicia su carrera como detective privado. Es un tipo corpulento, de voz grave que suena como si “trajera grava atorada en la garganta”; pelirrojo (de ahí su apodo pues en su pueblo se considera señal de mala suerte), un poco bravucón pero en el fondo buena gente. A ratos más cercano al pícaro del Lazarillo de Tormes que a Philip Marlowe. Humor y acción a manos llenas, ¿qué más se puede pedir?

Aparece en: Malasuerte en Tijuana (2009), El infierno puede esperar (2010), Juan Tres Dieciséis (2014).


6. Sunny Pascal (F.G. Haghenbeck).

Otro caso especial. Pascal es un detective privado en los años 60’s, el cual dice de sí mismo que es un sabueso beatnik, mitad mexicano mitad americano; mitad gringo, mitad alcohólico, mitad surfer, mitad vivo, mitad muerto. Half español, medio english. Vive en Venice Beach. Su trabajo habitual es limpiar los trapos sucios de la gente de Hollywood. Cínico, sarcástico, es el típico perdedor que no sabe qué hacer con su vida así que simplemente se dedica a vivirla como puede. Como todo detective de hard-boiled que se respete practica el noble arte de recibir palizas. En resumen, noir a la vieja escuela. 


Aparece en: Trago Amargo (2006), El caso tequila (2011) y Por un puñado de balas (2016). 




5. Miguel Ángel Morgado (Gabriel Trujillo Muñoz). 

Abogado, originario de Mexicali, vive en la Ciudad de México donde es representante de Amnistía Internacional. No obstante, en varias ocasiones se ve en la necesidad de regresar a su tierra natal para participar en diferentes investigaciones, ya sea por cuenta propia o de terceros. Por lo cual suele pasearse por lugares como Mexicali y Tijuana. Es del tipo irónico, aunque con gran sentido de la justicia. A diferencia de otros personajes del género en México no es tan pasivo a la hora de enfrentar el peligro por lo que suele meterse en problemas a menudo. Es uno de los primeros representantes de los personajes fronterizos de la narrativa del género negro. Indispensable. 

Aparece en: Mezquite road (1995) Tijuana City Blues (1999). Círculo de Fuego (2014), Música para difuntos (2014) y Vecindad con el abismo (2015).


4. Héctor Belascoarán Shayne (Paco Ignacio Taibo II).

Probablemente el personaje más famoso de la ficción policiaca nacional. De ascendencia vasco-irlandesa, se convierte en detective “independiente” (pues no le gusta el adjetivo de ‘privado’) luego de abandonar su trabajo de ingeniero mecánico en la General Electric. Comparte su despacho con un plomero, un tapicero y un ingeniero en drenaje profundo. Noble, melancólico, de profunda ideología de izquierda, es a través de sus ojos que se construye el otro personaje con el que comparte protagonismo: la Ciudad de México. Cuando se le pregunta si es un detective del método deductivo o inductivo él responde que es del tipo “aferrado”. El dato más curioso es que al igual que sucedió con Sherlock Holmes, su creador decidió matarlo pero por presión de los lectores tuvo que regresarlo a la vida. 

Aparece en: Días de combate (1976), Cosa fácil (1977), Algunas nubes (1985), No habrá final feliz (1989), Regreso a la misma ciudad y bajo la lluvia (1989), Amoroso fantasmas (1989), Sueños de frontera (1990), Desvanecidos difuntos (1991) y Adiós, Madrid (1993). 


3. Edgar “Zurdo” Mendieta (Élmer Mendoza). 

El Zurdo es agente de la Policía Ministerial del Estado en Culiacán, Sinaloa. Es alto y delgado. Siempre viste de negro. Conduce un Jetta “del año del caldo”. Odia a los narcos pero suele relacionarse con ellos frecuentemente, muy a su pesar. Es uno de los poquísimos policías honestos de la corporación lo que le lleva a tener frecuentes roces con gente poderosa: desde otros policías, políticos y narcotraficantes. Tiene severos traumas al haber sido abusado por un sacerdote en su niñez, una pésima suerte en el amor y para colmo de males le aparece un hijo dieciochoañero del que no tenía noticia. A pesar de su trabajo y la ciudad de locura donde le tocó vivir no es un tipo duro, sino más bien blando pero valiente (rozando lo temerario) e inteligente, por lo cual se ha ganado el respeto de amigos y algunos enemigos. Personaje entrañable como pocos. 

Aparece en: Balas de plata (2008), La prueba del ácido (2010), Nombre de perro (2012) y Besar al detective (2015). 


2. Fermín Valencia, Alberto Verdugo, Pioquinto Manterola, Tomás Wong (Paco Ignacio Taibo II).

Este cuarteto de personajes conforma uno de los equipos de investigadores más sui generis que ha dado la novela negra mexicana. Lo conforman: Fermín Valencia, el poeta, un veterano de la legendaria División del Norte que sobrevive escribiendo anuncios publicitarios en los periódicos; Alberto “El licenciado” Verdugo, miembro de una ilustre familia de la aristocracia porfiriana, de la cual reniega y por ello trabaja como abogado de putas y uno que otro delincuente; Pioquinto Manterola, el periodista, encargado de la nota roja en un diario independiente; y Tomás Wong, un sindicalista de ascendencia china nacido en Sinaloa, el cual sólo conoce el idioma español pero aún así habla con la “L” nomás para llevar la contraria. Viven en la Ciudad de México en los años 20’s durante el gobierno de Obregón. Se conocieron jugando dominó en una cantina de mala muerte y a partir de ahí surgió su amistad. Se definen a sí mismos como mexicanos de tercera pues los de segunda se encuentran muy ocupados limpiándole las botas a los de primera. En la novela Sombra de la sombra (1986) se involucran en la investigación del asesinato de un trombonista que los lleva a terminar enredados en un complot de un grupo de militares reaccionarios. En Retornamos como sombras (2001) nos encontramos con el grupo sólo que ahora veinte años después. Fermín Valencia trabaja como agente secreto para la Secretaría de Gobernación por recomendación del mismísimo Gral. Lázaro Cárdenas. Ha perdido un brazo luego de su participación en la Guerra Civil española durante su paso en las brigadas internacionales; el licenciado Verdugo está recluido en un manicomio luego de aparentemente asesinar a su esposa; Pioquinto Manterola ahora es un veterano periodista de cierto renombre; y Tomás Wong trabaja como obrero en la construcción de una carretera en la selva de Chiapas. En esta ocasión nuestros personajes se ven envueltos en una trama de espionaje internacional en contra de agentes de la Alemania Nazi. Esta pandilla son de los mejores personajes que ha dado, no sólo la literatura policíaca nacional, sino de la literatura del género negro en general. Es difícil no encariñarse con ellos. 

Aparecen en: Sombra de la sombra (1986) y Retornamos como sombras (2001). 


1. Filiberto García (Rafael Bernal). 

García es un veterano de la revolución mexicana que trabaja, en apariencia, como policía pero es en realidad un simple pistolero al servicio del gobierno, un fabricante de muertos en serie. Es un tipo cínico, desencantado de la vida luego de que se apoderaran del gobierno los “licenciados” y los tipos como él dejaran de ser importantes (excepto para hacer el trabajo sucio cuando la ley y orden que pregona el discurso oficial no les alcanza, burlándose constantemente de esa doble moral). Es un tipo simple, a pesar de verse envuelto en una trama de espionaje internacional en la que están involucrados el FBI, la KGB y agentes de China comunista su mayor preocupación es que nunca se le ha hecho con una china. Por ello, Filiberto García marcó la pauta que posteriores escritores siguieron con sus detectives. Piches detectives, pinche Mongolia Exterior. 

Aparece en: El complot mongol (1969) y ¡Esto es complot! (2015).