lunes, 10 de julio de 2017

Top 10 de detectives literarios clásicos




Durante prácticamente toda su existencia el hombre ha plasmado sus grandes hazañas (reales o imaginarias) en todo tipo narraciones, en forma oral en un principio y de manera escrita después. Dichas historias nos han presentados a toda clase de personajes que con el tiempo se han vuelto referentes de la cultura popular y son fácilmente identificables para todos. Estos héroes han sido toda clase de arquetipos: reyes, caballeros, soldados, exploradores y un largo etcétera. En el siglo XX y XXI el arquetipo más recurrente ha sido el del detective, quien gracias a su ingenio (y un revólver, según el caso), han sido los encargados de desfacer entuertos y traer justicia, el menos en el mundo literario. Es por ello que en esta entrada enlisto a los que considero como los 10 detectives más icónicos de literatura policial clásica. Para hacerlo más equilibrado he optado por escoger cinco personajes de la novela de detectivesca clásica  y cinco de la novela negra norteamericana. Como siempre sucede con este tipo de listas, es subjetiva y es posible que falten algunos nombres, pero los que sí están son absolutamente esenciales en el género.

Así que sin más que agregar comencemos:

10.- C. Auguste Dupin (Edgar Allan Poe).

Este parisino creado por la pluma del mismísimo maestro del terror, el buen Edgar Allan Poe, es el padre de los detectives literarios. Aparece por primera vez en el cuento Los crímenes de la calle Morgue (1841) y posteriormente en El asesinato de Marie Roget (1843) y La carta robada (1844). Con Dupin ya se perfilan las características básicas que seguirían los posteriores cultivadores del género: es un tipo solitario, algo excéntrico y con una capacidad deductiva prodigiosa. No se sabe mucho de él, sólo que pertenece una familia prominente de París venida a menos, por lo cual vive recluido en su casa, dedicado únicamente al estudio de sus libros, acompañado de un amigo y narrador anónimo de sus aventuras. Es un detective amateur que se involucra en los casos únicamente por el desafío intelectual. Es sin duda el personaje menos conocido de la lista, pero su importancia es innegable.


9.- Mike Hammer (Mickey Spinalle).

No es precisamente el tipo más sofisticado del policial literario, pero si se trata de tipos duros nadie es más duro que él. Mike Hammer es un detective privado siempre acompañado por si fiel Colt .45, a la que llama cariñosamente como “Betsy”, la cual no duda en usar para repartir justicia cuando lo cree necesario. Es un sujeto violento, machista y reaccionario, que golpea primero y pregunta después. Es el primero de una larga línea de justicieros que no cree en el sistema y opta por tomar la justicia en sus manos (de ahí vienen Harry “El sucio” Callahan, Martin Riggs, Marion “Cobra” Cobretti o John McClane). No apto para estómagos sensibles.

8.-“Coffin” Ed Johnson y “Gravedigger” Jones (Chestes Himes).

Esta pareja le dio un nuevo sentido al género. Duros policías de raza negra que deben vérselas con toda clase de problemas en el Harlem de los sesenta, incluyendo el racismo. Pese a ser excelentes en su trabajo jamás han sido ascendidos. Son tipos incorruptibles, que no usan su autoridad para sacar provecho como otros agentes. Buscan incasablemente la justicia, aunque para ello deban torcer las reglas o ya de plano ejercer justicia por mano propia. A través de sus ojos vemos la radiografía social que su autor hace del barrio de Harlem. Imperdible.

7.- Lew Archer (Ross Macdonald).

Archer es un detective privado en Los Ángeles. Es un tipo cínico y duro, como dictan los viejos cánones, pero al mismo tiempo sensible y reflexivo. Procura no juzgar a sus clientes pese a que la mayoría son blancos ricos que han hecho su dinero de formas cuestionables. Siente gran simpatía por las clases más desfavorecidas, como los negros o latinos, a quienes considera víctimas del sistema, pero no debido a una falsa actitud “progre”, sino simplemente a una innata capacidad empática. No obstante, no se equivoquen, cuando hay que entrar en acción sabe usar los puños y el revólver como se debe. A través de sus novelas su autor nos muestra el Estados Unidos de posguerra. 

6.- Perry Mason (Erle Stanley Gardner).

Conocido en ocasiones como “el abogado del diablo”, este oriundo de Los Ángeles se ha topado con toda clase de crímenes a lo largo de su muy dilatada carrera: asesinatos, robos, chantajes, secuestros, etcétera. Es una curiosa mezcla entre detective cerebral, al estilo inglés, y el detective duro americano. Sabe boxeo y es buen tirador, pero al mismo tiempo hace gala de una capacidad deductiva formidable. Es un feroz defensor de los inocentes (incluso si no pueden pagarle) y todo un maestro en cuanto a argucias legales se refiere. Aparenta ser un tipo duro e insensible, pero en el fondo es de buen corazón. Es, además, protagonista de una grandísima cantidad de series de televisión y películas.

5.- El agente de la Continental (Dashiell Hammett).

Este detective sin nombre es un cuarentón bajo y gordo, protagonista de la mayoría de los relatos de Hammett. Astuto, cínico y no demasiado escrupuloso a la hora de llevar a cabo su trabajo de detective privado de la Agencia de Detectives Continental. Esconde su verdadera identidad bajo infinidad de alias, lo que le permite infiltrarse en los bajos fondos de San Francisco. Es un sujeto solitario cuya única lealtad aparente es hacia su jefe, el director de la agencia para la que trabaja y al que siempre se refiere como “el viejo”. Este personaje se puede decir que es el arquetipo de los detectives duros. Arquetipo que después perfeccionaría Raymond Chandler con Philip Marlowe.

4.- Hércules Poirot (Agatha Christie).

Hablar de Poirot es hablar del personaje más importante de la novela policial de la llamada “Edad de Oro” (1920 – 1939). De nacionalidad belga, es un hombrecillo de cabeza en forma de huevo, un espectacular mostacho, del que se siente especialmente orgulloso, y una obsesión por el orden y la limpieza. Es un sabueso adicto a los enigmas cuya excepcional inteligencia sólo es comparable con su ego. Poirot desconfía de las pruebas físicas del crimen y en cambio opta por el aspecto psicológico del mismo. Es incluso capaz de resolver un crimen sin levantarse de su sillón, únicamente necesita saber todos los datos del caso y sus “pequeñas células grises” harán el resto. Como sucede con otros personajes de la lista, ha aparecido en una gran cantidad de películas y series de televisión, incluyendo un anime.

3.- Jules Maigret (George Simenon).

Es comisario de la policía judicial de París. No es un súper genio a lo Holmes o Poirot, ni un tipo duro como Marlowe. Es hombre común que hace su trabajo con la mayor diligencia posible. Como buen agente se apega al trabajo policial rutinario, pero logra sobresalir del resto de sus compañeros de profesión por una aguda intuición que le permite sobrepasar los límites de tal metodología y así desentrañar los misterios más intrincados. No es solitario, ni alcohólico, ni tiene un pasado traumático; es un sujeto apacible, con un matrimonio feliz cuyos únicos sobresaltos provienen de cuando Maigret se mete demasiado en un caso. Quizá uno de los poquísimos personajes del policial que no vive a la sombra de Holmes o Marlowe, ya que creó su propio arquetipo, el cual ha sido tan influyente en la literatura policial europea, que sin él no existirían personajes como Salvo Montalbano, de Andrea Camilleri o Kostas Jaritos, de Petros Márkaris.

2.- Philip Marlowe (Raymond Chandler).

Tal vez el personaje más importante de la literatura policial después de Sherlock Holmes. La quintaesencia del detective duro, solitario, alcohólico, cínico y romántico. Un moderno caballero andante en la ciudad de Los Ángeles de los cuarenta. Siempre dispuesto a luchar por una causa justa, siempre armado con su revólver e ingeniosos comentarios que le han hecho ganarse, más de una vez, un buen puñetazo de parte de gánsteres o policías por igual. Es un tipo honrado que no acepta dinero que no ha ganado, no investiga divorcios y prefiere a las rubias. Chandler tenían en mente el rostro de Cary Grant cuando imaginó sus facciones, pero sería Humprey Bogart el encargado de darle su más icónico rostro.

1.- Sherlock Holmes (Sir Athur Conan Doyle).


Con Holmes dejamos atrás los terrenos de la literatura para adentrarnos en los de la mitología. Porque Sherlock Holmes es ya un mito moderno, uno que trasciende el arte de las palabras y que se instala en el ideario popular como el arquetipo del detective. Holmes es El detective. Más allá de su gorro y su capó de caza, su lupa o la pipa, lo que nos viene a la mente al escuchar su nombre es la idea de una especie de súper hombre, de una inteligencia superior y unas capacidades físicas prodigiosas (casi sobrehumanas). Es un químico excepcional, experto de tabacos, gran esgrimista de bastón y hábil peleador cuerpo a cuerpo (domina un arte marcial conocido como Baritsu). Pero más allá de eso, en lo que sobresale es en su capacidad de observación y deducción. Por ello no sorprende que sea el personaje más adaptado al cine (junto con Drácula). Siempre imitado pero jamás igualado, porque sólo hay un detective y ese es Sherlock Holmes. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario