jueves, 10 de septiembre de 2015

Cuando los dinosaurios dominaban la Tierra




Últimamente ha surgido un acalorado debate sobre el cine basado en cómics (de superhéroes, principalmente), sobre si son una moda pasajera o se convertirán en un género definitivo del séptimo arte como la ciencia ficción, el terror, el thriller o las comedias románticas. La verdad es muy pronto para dar un veredicto al respecto, es una pregunta que sólo el tiempo podrá responder. No obstante esto me ha llevado a pensar en que si nos detenemos a pensar el cine realmente aporta muy poca originalidad en cuanto a sus historias. Cierto, ahora la moda son los cómics, pero las películas basadas en este formato palicen ante la cantidad de guiones cinematográficos que adaptan libros. Si mal no recuerdo el porcentaje de películas basadas en libros (novelas, biografías, etc.) es de alrededor de 70% de la producciones (al menos en Hollywood). No es casualidad que los personajes que más películas protagonizan, Drácula y Sherlock Holmes, tuvieron su génesis en la literatura. Incluso grandes éxitos cinematográficos, ahora considerados como clásicos, nacieron de la página escrita y nosotros ni teníamos idea.

En 1993 se presentó en salas de cine de todo el mundo la cinta Jurassic Park, dirigida por el rey midas Steven Spielberg, convirtiéndose en un éxito instantáneo, y que junto a Terminator 2 revolucionaron los efectos especiales en los 90's para siempre. El filme es un relato para toda la familia enfocado en la aventura con tintes de suspenso y ciencia ficción, en la que por primera vez se lograron ver dinosaurios “reales” a la pantalla grande. Al día de hoy es una de las películas más icónicas de la historia del cine.

Quizá por eso en su momento me sorprendió mucho cuando descubrí que de hecho la película es una adaptación de una novela homónima publicada tres años antes por Michael Chrichton (1942 – 2008). Cuando por fin llegó a mis manos el texto, albergaba ciertas dudas al respecto, (tuve una mala experiencia leyendo las novelas originales de Robert Ludlum que dieron origen al personaje de Jason Bourne, que distaban mucho de sus versiones cinematográficas y que personalmente encontré poco estimulantes como literatura en sí, aún tomándolas como obras de género). Al final la curiosidad pudo más y me aventuré a la misteriosa isla Nubla, en las costas de Costa Rica, en busca de dinosaurios de papel.

Lo primero que cabe preguntar es si vale la pena su lectura. La respuesta es que definitivamente. Podría decirse que la película adapta, en términos generales, de forma fiel la historia del libro. Sin embargo, es el enfoque lo que varía entre novela y filme. Como dije antes, en el celuloide se decantan por la fascinación de tener de vuelta a los dinosaurios y en la aventura que representa sobrevivir a su presencia cuando éstos se salen de control. La novela en cambio opta por un tono oscuro y un discurso crítico con respecto a la ciencia y su papel actual en la sociedad. En cómo se ha convertido en una manifestación de la megalomanía del hombre, dedicada a fines puramente comerciales y sin ninguan búsqueda en beneficio de la humanidad. El suspenso es más marcado ya sea el encuentro con el T-Rex o los velociraptores, que no causan fascinación sino auténtico terror y parte importante de la peripecia es sobrevivir a ellos. Es aquí donde se siente más palpable la influencia de El mundo perdido de Arthur Conan Doyle que el mismo Chrichton ha reconocido.

Pero donde definitivamente hay más divergencias es con los personajes. Los paleontólogos Alan Grant y Ellie Sattler, el matemático Ian Malcom, y el informático Dennis Nedry (culpable de que todo se fuera al demonio), son esencialmente iguales en ambas obras; Donald Gennaro, el abogado encargado de inspeccionar el parque, Robert Muldoon, el guardabosques del parque, Ray Arnold, el ingeniero y Henry Wu, el genetista, tienen mucha más importancia y sus reflexiones sirven para contextualizar mucho de lo que ocurre en la historia. Mención aparte merecen los niños, Tim y Lex. Pare empezar, en la novela Tim es el mayor y Lex es mucho menor (en la película tiene unos 14 años, en la novela 7). El niño es un friki de los dinosaurios el cual rápidamente empatiza con el Dr. Grant, y a lo largo de la novela sus conocimientos son bastante útiles; mientras que Lex es una aficionada de los deportes y le aburren los dinosaurios, además de ser una quejica odiosa que te hace desear que se la coma algún depredador. El que definitivamente es el personaje más distinto es John Hammond, que en la película es un anciano arrogante, sí, pero bonachón e idealista, en la novela es un empresario codicioso y mezquino, que incluso acepta que trajo a sus nietos a la isla simplemente como presión para Gennaro durante su inspección y no para ayudarlos a lidiar con el divorcio de sus padres.

En conclusión la lectura de Jurassic Park es una experiencia recomendable para los fans de la película y para el lector en general, pues tiene los suficientes elementos de interés propio como para darle una oportunidad. Si eres como yo que no te deslumbró el filme de Spielberg quizá el material original te resulte mucho más estimulante, pues muchas de las propuestas más interesantes que fueron sólo sugeridas en la película (como la teoría del caos) están mucho más desarrolladas en el texto. Y si sólo te gusta la aventura o el suspenso ésta tiene dosis a manos llenas.


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