domingo, 10 de enero de 2016

Sherlock Holmes, un hombre moderno



Hace poco tuve la oportunidad de ver el regreso de Benedict Cumberbatch y Martin Freeman a su papel como Sherlock Holmes y John Watson en la aclamada serie británica Sherlock de la BBC. Este esperado regreso tuvo la inusual característica de llevar a la pareja al tiempo que los vio nacer: la época victoriana. Tengo que admitir que idea de ver a esta versión del detective (cuyo rasgo de identidad ha sido el ser una actualización del personaje) en sus escenarios clásicos me generó profunda curiosidad. ¿Cumberbatch continuaría interpretando a ese Holmes un tanto caricaturesco de 'Sherlock' u optaría por una versión más tradicional donde contendría su tendencia a la sobreactuación? Y tras el visionado no pude estar seguro por cuál opción decantarme. Podría irme por lo fácil y decir que hace un trabajo intermedio entre ambos polos, pero esa respuesta no me satisface. Hay algo raro con este cuadro. Es entonces cuando me viene a la mente una pregunta: ¿Es 'Serlock' realmente una actualización del personaje como tanto clama su marketing? Después de mucho analizarlo la respuesta me parece clara: en absoluto. 

Seguramente tras semejante afirmación los seguidores del programa de televisión han de estar pensando en lo idiota que soy. "¡Claro que está modernizado!", de seguro claman indignados. "Hay celulares, internet, ciencia forense...", y de acuerdo, eso es modernidad pero no es más que el escenario, se cambió el lejano siglo XIX por el XXI, ¿pero eso basta para decir que el personaje fue modernizado? Desde mi perspectiva no, porque en realidad no había necesidad de ello ya que Sherlock Holmes siempre ha sido un personaje moderno. 

Así es, en su tiempo algunas de las características que lo hacían un 'bicho raro' es por ejemplo la idea de aplicar el método científico a la investigación criminal, (lo que hoy día conocemos como Ciencia forense), idea que generaba profundo escepticismo en los inspectores de Scotland Yard con los que suele toparse en las páginas de sus relatos (cuando hoy en día es indispensable para toda investigación policial moderna). Eso que para nosotros es normal, al menos en apariencia, gracias a series como CSI o Bones ya lo era un siglo atrás para Holmes. Es un profesionista especializado, ya que no es un detective privado al uso sino un 'detective consultor', lo cual no resulta raro en nuestro tiempo ya que vivimos en la era de la especialización. Pero esos no son sino rasgos superficiales, lo realmente importante es que Holmes siempre tuvo una mentalidad moderna, abierta al cambio. Cierto, está orgulloso del imperialismo británico porque considera que representa la luz de la razón en un mundo oscurantista (una visión muy europea y propia de su época) y la razón es el máximo dios para él. Pero respeta la inteligencia de las mujeres y considera que puede estar a su altura (ejemplo de esto lo encontramos en el relato Escándalo en Bohemia de 1891, donde el detective sufre su primera derrota a manos de una mujer, Irene Adler, tras lo cual le profesa una profunda admiración). Semejante perspectiva debió de resultar chocante para la visión decimonónica sobre el género femenino.

Hay otros ejemplos, pero con esos creo que queda claro el punto. Este es el motivo por el que los relatos de Sherlock Holmes pueden seguir siendo disfrutados aún en nuestros días pese a que muchas de sus premisas e ideas hayan sido superadas hace tiempo (las cuestiones científicas, por ejemplo). El deleite no proviene de esa sorpresa que nos genera las 'excéntricas' ideas de Holmes sobre que se puede identificar a un criminal por una gota de sangre, sino de ver cómo es un genio adelantado a su época cuyos contemporáneos no puede apreciar como es debido. Empatizamos con él porque desde nuestra modernidad comprendemos que tiene razón, que muchas de sus ideas son correctas y que los demás son unos idiotas primitivos. La amamos porque sabemos que es uno de los nuestros. Un hombre moderno.

Por ello considero que la serie de 'Sherlock' en absoluto es una modernización del personaje. Lo único que modernizan es la forma en que pueda ser un marginado en la actualidad. En la época victoriana era un paria al ser un adulto soltero que no tiene interés en casarse o establecer cualquier tipo de vínculo con otro ser humano (con la excepción de Watson), no busca ningún tipo de prestigio social por su profesión pese a ser excepcional en ella, ni obtener grandes ganancias por la misma (muchas veces trabaja gratis si el caso le resulta estimulante de manera intelectual). Todas esas características hoy se les consideran 'modernas' por un buen sector de la sociedad ante las anquilosadas instituciones sociales (como el matrimonio). Además, en estos tiempos los genios pueden ser hasta celebridades (ahí está Steve Jobs como muestra). Con el Sherlock televisivo simplemente lo volvieron incapaz de socializar para que resultara entrañable al tratar de superar dicha barrera. El Holmes literario es un bohemio antisocial que puede seguir los protocolos de convivencia humana perfectamente pero que elige no hacerlo (excepto cuando le resultan convenientes). Es un marginado por convicción, no incapacidad. Y creo que es eso lo que siempre me ha chocado de esta versión 'actual', que su condición de paria es sumamente forzada para un personaje que encaja como nunca en el mundo.

Como conclusión, no me atrevería a decir que 'Sherlock' es una mala serie, en absoluto, siempre me ha parecido excelente. Pero no es ni de lejos lo que nos tratan de vender. No es la reinvención de un personaje clásico, sino la repetición de la fórmula de siempre maquillada para parecer novedosa. Maquillaje que, por otra parte, Holmes nunca ha necesitado.

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